Carlos Mora Venegas

 Hemos una vez más dejado el bello puerto de   Brindisi, después de pasar su verano en él, en donde se pudo percibir un nuevo renacer de su turismo que  no ha sido tan dinámico en los últimos años, por varios factores, especialmente el económico, la recesión, desempleo y uno de los aspectos que siempre he señalado al referirme a él, la poca divulgación que  se hace de sus encantos y de disfrutarlo  intensamente, por la seguridad que en él hay, la tranquilidad de su gente, la hermosura de su `puerto y todo los monumentos que  encierra, en donde hay historia antigua y desde luego su rol en la  Segunda guerra Mundial

Me tocó pasar  un tranquilo verano, aunque algunas veces con un calor no muy grato, pero el hecho de disfrutarlo con los largos paseos que se hacen especialmente en sus adoquinadas e históricas calles.

 Desde luego, todo ello se hace más encantador cuando se disfruta con la familia, se va a sus plazas, a conversar, a escuchar de vez en cuando conciertos tanto de música popular como clásica.

 Tuve la oportunidad antes de emprender mi retorno a Venezuela, de celebrar  la semana dedicada a sus patronos, participar en sus eventos, especialmente en el hermoso espectáculo de los fuegos artificiales, como en la celebración de sus procesiones, misas.

Hay que hacer notar, que en esa semana se decoran las calles con luces en todas sus principales calles, que le proporcionan una belleza muy agradable, además de la inmensa alegría de los brindisinos en participar en esas celebraciones.

Por razones de compromiso, dejé a este querido puerto y me tocó de nuevo la oportunidad de regresar a la Isla de Margarita e n Venezuela, la famosa Perla del  Pacífico, isla muy concurrida por los venezolanos y aun pos turistas de diversos países  que incluyen desde Suramérica, Europa , Caribe preferentemente  quienes vienen a disfrutar de sus inmensas playas , pueblos, como aprovechar de comprar artículos , dado a que es un puerto libre.

Tomé el avión de Aeropostal  desde Valencia, Carabobo, quien me traslado a la isla, todavía en una época de verano y a punto de finalizar las vacaciones estudiantiles, más que el Gobierno la ha prorrogado una semana  , por motivos  de las tan esperadas  elecciones de la Asamblea Nacional a celebrarse el 26 de septiembre .

A penas tarde 40 minutos para arribar a la isla, desde luego se siente el inmenso calor que se afronta, a pesar de estar en época de lluvias, me trasladé a  donde me hospedaría por una semana y desde mi arribo, empezaron los problemas con la demora de la entrega de las maletas, el poco servicio de información turística y la disponibilidad para trasladarnos, aspecto que debe ser mejorado,  sobre todo, lo concerniente a agencias de turismo que el mismo Estado de Nueva Esparta debe de manejar, porque se trata de un ingreso que le favorecerá  en su economía y que proyectaría una buena impresión de cultura turística, ayudando a quienes la visitan.

 Se puede tomar un taxi que lo conduce al lugar de destino que cada quien tiene, tardándose con un poco de suerte, sino se presentan inconvenientes en la vía unos 15 minutos para llegar al centro y un poco más a los que van fuera de la ciudad

 Se puede ir notando desde el taxi, lo descuidado de la ciudad en lo que concierne a limpieza, al desorden, bullicio, descuido de sus moradores-

Lo impactante es como algunos hoteles no proporcionan el apoyo turístico necesario, hay una ausencia de información y empieza el viacrucis de transitar por la ciudad , con sus calles muy sucias, desorden, bullicio, vendedores ambulantes, buses viejos, transporte que deja mucho que decir.

Es lamentable el notar como las autoridades de gobierno, especialmente la del Estado no le han prestado la atención requerida a una isla que podría generar grandes entradas económicas, por el gran turismo que a ella viene. Debería mantener limpias las calles de la ciudad, garantizar un aspecto  que cada vez se torna preocupante como es la ausencia de agencias de información turísticas, y sobre todo, una policía que garantice el alto índice de robos, secuestros y hasta homicidio; esto es tan cierto, que a las 10 de la noche no se puede andar solo en las calles del centro y sus avenidas principales, por temor a lo que puede suceder.

Lo más lamentable de todo esto, es el descuido de las playas, playas contaminadas de basura, no cuidadas, faltándole servicios públicos como duchas, baños, además de transporte turístico que  lo traslade a ellas a todas horas disponibles.

 Todo ello representa un panorama desolador comparado con lo que Bríndisi ofrece, y la verdad de esto y cuesta entenderlo es  que Margarita tiene un gran número de playas majestuosas que ya quisiera Brindisi tener tan solo una de ellas. Playas maravillosas en relación a su intensidad, belleza, arena tamaño, pero lamentablemente no se le da el cuidado que se requiere.

 He de esperarse que algún día surjan autoridades más comprometidas, visionarias, capaces de saber gerenciar un mercado turístico como el que esta isla ofrece y rescatar esa imagen maravillosa que  Margarita puede ofrecer. Por qué así sea...